Hemos hablado varias veces de la importancia de conservar las células madre del cordón umbilical de los recién nacidos, de sus múltiples usos y de los avances médico científicos que cada día dan un paso más en favor de la salud y la calidad de vida.
Tal es así, que casi cotidianamente se descubren nuevos alcances de los tratamientos basados en el uso de las células madre y las esperanzas de la medicina se centran cada vez más en ellas.
Veamos algunas de las principales razones, de manera clara y concisa, por las cuales deberíamos conservar las células madre del cordón umbilical de nuestros hijos.
Valor terapeutico
En primer lugar, por su enorme valor terapéutico ahora y de cara al futuro y a los nuevos descubrimientos. Enfermedades hasta hace poco tiempo incurables empiezan a encontrar tratamientos con células madre: leucemias, anemias graves, linfoma, ciertos tipos de cáncer, talasemia grave, mieloma, y la lista sigue.
En los últimos tiempos se estudian las posibilidades de las células madre para tratar dolencias cardíacas y enfermedades degenerativas y neuronales. Es decir que, además de los usos que hoy en día tienen las células madre, vale la pena conservarlas por su potencial, por los muchos más usos que tendrán en el futuro cercano.
Tratamiento entre familiares
Segundo, las células madre sirven para realizar tratamientos entre familiares que compartan material genético. Son conocidos los casos de bebés que llegan al mundo para salvar a un hermano que padece una enfermedad que sólo un transplante de células madre de cordón umbilical puede salvar.
Son más compatibles
Tercero, las células de cordón umbilical tienen un grado de compatibilidad mucho mayor que otras células madre y una menor posibilidad de sufrir un rechazo. Además, su vida útil es más alta que las células madre de la médula ósea.
Son más fáciles de obtener
Son mucho más fáciles de obtener. Basta con tomar una muestra de sangre en la sala de partos y listo. Esto no implica ningún dolor ni riesgo ni para la madre ni para el bebé.
Más tiempo de conservación
Las células madre de cordón umbilical se pueden conservar por un máximo de veinte años, de modo que vale la pena conservarlas aunque no se las necesite de forma inmediata, sólo a modo de medicina preventiva.








