Cada vez son más las madres y padres que eligen donar a un banco o conservar para uso propio las células del cordón umbilical de sus hijos dadas las crecientes posibilidades terapéuticas de las mismas. Por eso, en este post les explicaremos cómo se recolectan estas maravillosas pepitas de oro.
Recogida del cordón
En primer lugar, las células madre deben ser recolectadas del cordón umbilical mediante un procedimiento muy sencillo que se realiza en la sala de partos. Hoy por hoy, existen dos modos de llevar a cabo la toma de la muestra de sangre que se conservará: una es utilizando una bolsa estéril similar a las que se utilizan en los bancos de sangre; la otra requiere el uso de jeringas estériles.
Extracción de la sangre
Las dos son buenas y sirven de igual manera a la finalidad de recolectar la sangre. La segunda, es decir la recuperación con jeringas, probablemente proporcione un volumen un poco mayor de sangre, pero la primera, usando la bolsa estéril puede implicar menor posibilidad de contaminación bacteriana.
El volumen de sangre que logre recuperarse es un factor de gran importancia en todo el procedimiento porque cuanto mayor sea la cantidad de sangre recolectada, mayor será el número de células madre disponibles.
Otro factor importante a tener en cuenta es el tiempo, ya que si se deja pasar mucho tiempo se corre el riesgo de que la sangre remanente en la placenta y el cordón umbilical se coagule. La recolección se realiza una vez que se seccionó el cordón umbilical y antes o después de la expulsión de la placenta.
Si se realiza la toma de sangre antes de la expulsión de la placenta se la denomina recolección “in útero”; si se hace una vez que la placenta ha sido expulsada se llama recolección “ex útero”.
Por lo general, los médicos optan por realizar la recolección “in útero” porque de este modo se aprovechan las contracciones uterinas para “exprimir” la sangre hacia la bolsa de recolección.








